Sunday, 22 May 2016

Reflexión final


Tomando como eje estructurador el proceso afectivo y su influencia en la relación enseñanza-aprendizaje, este curso me ayudó a replantearme cómo podemos conformar un trabajo docente basándonos en una aproximación pedagógica de raíz cognitiva. Me interesó mucho el análisis de algunos principios neurocognitivos fundamentales como son la conexión con la audiencia, la dirección de la atención, y la promoción y entendimiento de la retención de la información a largo plazo que explicitó Mora en su presentación. Esta reflexión me llevó a replantearme cómo adaptar estos elementos con los fundamentos de la gramática cognitiva (algo que se ha convertido en mi obsesión de los últimos años), sin olvidar además aspectos que tienen que ver con el uso del color, la tipografía, la imagen y el sonido. Esto me llevó a pensar en desarrollar experiencias multisensoriales de aprendizaje, que fueran más afines a la forma en que el cerebro percibe, presta atención, recuerda y aprende, pero también a la forma más desenfadada con la que la nueva generación se relacionan con el sonido y la imagen móvil. También me permitió repensar mi aproximación pedagógica a la gramática basada en el uso, con actividades de instrucción explícita en un entorno comunicativo en donde lo experiencial se torna un elemento fundamental. Los resultados de esta experiencia reflexiva me permitieron repensar mis prácticas presenciales de enseñanza y mi función en la clase.

Sin duda, el estudio de los procesos afectivos en la enseñanza está emergiendo rápidamente como un nuevo terreno de investigación de la neurociencia. Muchos de los más recientes trabajos parecen seguir la línea esbozada por Kolb (1986) en los ochenta y su mención del aprendizaje experiencial. Estos, con su “aprendizaje comunicativo experiencial”, ponen el acento sobre el proceso afectivo y su influencia en la relación enseñanza-aprendizaje aplicado al enfoque comunicativo. Cada vez más se percibe que las emociones de los estudiantes afectan sus logros, participación y su actitud hacia los entornos de aprendizaje, lo cual también terminaría afectando cómo procesan e interpretan la información dada.

La apelación a las experiencias personales de los estudiantes y a su uso en el aula me llevó ya hace un tiempo a reconsiderar también cómo mejorar las formas de evaluación en exámenes orales e incorporar algunos cambios novedosos.  Para el primer examen oral en uno de mis cursos recientes solicité a los estudiantes que prepararan una presentación con sus propios PPT y las entregaran a través de Voicethread. Los estudiantes debían preparar un PPT sobre sus propias experiencias (siguiendo una guía que había preparado previamente), usando las estructuras vistas en clase durante el semestre.

Los resultados fueron en verdad sorprendentes. En tanto en situación de clase o en los exámenes cara a cara tenía algunos estudiantes en extremo tímidos, pasivos, y que esperaban de mí estímulos constantes para provocarles el uso de ciertas estructuras, en las presentaciones en línea mostraron una soltura llamativa y un esfuerzo por utilizar y coordinar en su monólogo formas lingüísticas más complejas. Si bien al principio algunos mostraron dificultades en entender la razón de los dibujos y su uso en las presentaciones (al punto que en un primer momento debí agregar un banco de imágenes para disparar su imaginación y explicar en un vídeo el fundamento), pronto me encontré con que muchos incluían fotografías propias y anécdotas inspiradas en experiencias personales reales e inclusive –aun aquellos que se quejaban de “carecer de imaginación”– se arriesgaban a “inventar” historias en verdad muy creativas.


En suma, a partir de este curso –y del anterior- y de otros textos y autores con  los que he seguido formándome he ido consolidando mis conocimientos sobre la importancia de la emoción en el aprendizaje tanto en lo teórico como en lo práctico. Asimismo, he consolidado la importancia de la narración como componente fundamental en el diseño de las actividades de clase y el uso de la tecnología para enriquecer el trabajo de clase.

Wednesday, 11 May 2016

Actividad 5

Elabora una rúbrica con la que evaluar una actividad o una serie de actividades.  Desarrolla un contexto (nivel del alumnado de acuerdo al MCER, momento en que realizas la evaluación, etc), selecciona una o varias competencias que quieras evaluar y demás detalles que nos ayuden a entender bien tu ejercicio.
Contexto: Para una presentación oral de mitad de semestre en un nivel que introduce a los estudiantes que vienen de un A2 en un nivel B1.1, los estudiantes deben enviar un vídeo con una historia que deben contarnos sobre los temas enseñados hasta ese momento: la medicina y las compras. Obviamente, en clase se introdujeron esos temas y nuevos elementos lingüísticos.

Momento de presentación: semana 7 (sobre un total de 13 semanas de instrucción).

Se desarrollaron entonces dos planillas concretas: Una con los contenidos temáticos y lingüísticos que evaluaríamos (junto con los objetivos específicos). Y otra con los criterios de evaluación en distintas áreas. Aquí doy como ejemplo de esta última los criterios para la calificación del MUY Distinguido, pero la grilla introduce seis grados (Fail, Pass -, Pass +, Credit, Distinction and High Distinction). Las áreas de evaluación incluyen: Interacción/comunicación, fluidez, corrección gramatical, vocabulario y pronunciación/entonacíon. 

Para homogeneizar criterios, se desarrolló también una página web con ejemplos concretos de exámenes anteriores para que los profesores llegaramos a un acuerdo consensuado sobre cómo evaluar. Se ejemplificó con algunos exámenes, se discutieron las distintas áreas que debíamos evaluar y se dieron ejemplos para que los profesores evaluaran en forma individual y en conjunto. 

Los resultados quedaron expuestos en la página para consultas posteriores durante el semestre y futuros cursos.

Un ejemplo puede verse en: